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Gas Radón – Riesgos para la Salud

Gas Radón – Riesgos para la Salud

El radón es considerado cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de acuerdo con la International Agency for Research on Cancer (IARC) y la Environmental Protection Agency (EPA) de EE.UU., que lo clasifican como carcinógeno del Grupo 1 y del Grupo A, respectivamente.

En diciembre de 1984, un ingeniero de la Central Nuclear de Limerick en Pensilvania, Stanley Watras hizo saltar las alarmas por elevadas dosis de radiación durante diversos días.

Las autoridades y órganos competentes trataron de encontrar la fuente de radiación en el interior de la central sin éxito alguno, por lo que decidieron trasladar sus investigaciones a los exteriores de la planta.

El origen de la radiación se encontraba en la casa del ingeniero Watras, cuya concentración de gas radón era 2.000 veces superior a los valores permitidos en EEUU.

La casa de Watras estaba construida sobre una masa de granito precámbrico, con elevadas concentraciones de uranio (hasta 80 ppm), considerándose valores típicos entre 3 y los 4 ppm.

¡¡¡Respirar el aire acumulado en el interior de la casa equivalía a fumar alrededor de 135 paquetes de tabaco al día.!!!

A partir de ese momento, la preocupación ciudadana por el gas radón aumentó y se empezaron a realizar mediciones de los niveles de concentración de radón en viviendas y oficinas.

El Gas Radón y el Cáncer de Pulmón

La toxicidad del radón se debe a su radiactividad, ya que se trata de un elemento emisor de partículas α, que pueden producir ionizaciones en la materia celular.

Concretamente, el principal efecto adverso derivado de la inhalación de radón y en especial de sus productos de desintegración es el riesgo de cáncer de pulmón.

El radón como gas no es retenido de forma significativa en el tracto respiratorio, sin embargo, un 90% de sus descendientes puede estar unido a partículas de aerosoles presentes en el aire.

Estas partículas, en función de su tamaño, pueden ser retenidas a distintos niveles del sistema respiratorio.

Las más pequeñas, la fracción respirable, alcanzará las zonas más sensibles del tejido bronquial y pulmonar, depositándose allí, juntamente con el 10% restante de los productos de desintegración.

La deposición de estas partículas, junto con estos productos genera una fuente de emisión de partículas a de alta densidad. En consecuencia, una parte de este tejido recibe una exposición elevada, aumentando la posibilidad de desarrollar un proceso cancerígeno.

La comunidad científica están de acuerdo en que el radón causa cáncer de pulmón en seres humanos.

Las últimas investigaciones se han enfocado en especificar el efecto del radón residencial en el riesgo de cáncer de pulmón.

En estos estudios, los investigadores miden las concentraciones de radón en las casas de personas que tienen cáncer de pulmón y las comparan con las concentraciones de radón en las casas de personas que no padecen cáncer de pulmón.

Al combinar los datos de estos estudios, los científicos pudieron analizar los datos de miles de personas.

Los resultados de este análisis demostraron un riesgo ligeramente mayor de cáncer de pulmón en individuos con una elevada exposición al radón en sus casas.

Las técnicas para medir la exposición de una persona al radón son ahora más precisas, gracias al número de estudios que se llevaron a cabo en los años noventa y a principios de este siglo.

En 2014, la Unión Europea promulgó una directiva que establece 300 Bq/m3 como umbral de concentración para las viviendas y los lugares de trabajo. Esta directiva debe aplicarse en febrero de 2018 en todos los países de la Unión Europea.

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